LIFE ON MARS: Serie Inglesa -2006./2007



2006Mánchester. El inspector de policía Sam Tyler (John Simm) sufre un accidente de coche. Al despertar, misteriosamente, se encuentra en el mismo lugar treinta y tres años antes, es decir, en 1973. Bajo las órdenes del por aquel entonces inspector de policía Gene Hunt (Philip Glenister), no sólo tendrá que adaptarse a las costumbres de esa época que entran en conflicto con las suyas, sino a descubrir por qué ahora vive en el pasado. ¿Ha viajado en el tiempo, está en coma en 2006 o simplemente es un loco de 1973?


EL COMIENZO  

DESPUÉS DEL ACCIDENTE

https://youtu.be/rND6u6zo13A


TOUCHING EVIL


Una de las pocas copias de series Inglesas, que les han salido bien a los gringos: Un detective, recibe un disparo en la cabeza. Sobrevive, pero a consecuencia pierde todo filtro social, sin embargo sigue trabajando y adquiere capacidades intuitivas que le permiten atrapar a todo tipo de asesinos. 
Lástima duró solo una temporada en los U S.

https://https://youtu.be/gcQpcVW7R_k

Dogs And Cats


A dog needs love... All the time. A cat pretends he does not... The more you ignore a cat, the more he will follow you. Dogs just know love... Cats may die before letting you suspect they love you... Why? How can I tell? I am just a human being.

EL ESPECIALISTA




Mi especialidad es empaquetar. Bueno, no, esa no es mi verdadera especialidad, los computadores son lo mío, pero todavía no termino la carrera y antes creía que lo mejor que hago es empacar en el super; esa es mi pega de medio tiempo: separo, clasifico y embolso, todo en un tiempo record. Soy el regalón de las cajeras y en un buen día me llevo lo suficiente para las fotocopias y alguna que otra cosita. Todo bien, hasta que un día mi profe nos dió la tarea: ¿Cómo podemos alcanzar la felicidad? Yo me puse a pensar y escribí un programa que calcula Felicidad / Deberes. Al otro día el resultado fue Deberes + Vocación = Felicidad. Quedé pa’ dentro. No podía ser feliz sin tener los dos lados de la ecuación resueltos: ¿Cómo era la cosa entonces? Y me quedé sin dormir 2 noches seguidas. Cuando la profe nos entregó los resultados me llevé tremenda sorpresa. Mi trabajo era el mejor del curso. “¡Muy original tu programa!” me dijo: “Se nota que tienes condiciones de programador”.
Y ese fue el día en que me cuenta de que mi especialidad era ser feliz.

TRADICIONES


En la mesa del comedor el padre discute con los niños el permiso de la noche de Halloween, la madre intercede: los niños ya están grandes y necesitan divertirse- Los hijos con sus capas, cuernos y tridentes suplican: “¡Por favor, si, por favor- volvemos temprano, traemos unos dulces y ya!”

“Yo creo que si nos quedamos solitos esta noche te comería a besos”– coquetea la esposa entrecerrando sus ojos negro azabache, donde casi no hay espacio para el blanco.

“No por favor, de nuevo no”, bromea él.

“Yaaa, papá, por fa!”

“Está bien”- dice el padre, levantando la pezuña- pero sólo dulces o chocolates- acuérdense que ya cumplimos con la cuota de sacrificios humanos para este año – “y ahora tírenme un pedazo de esa costilla que se ve exquisita”.

TRIBULACIONES DE UN EMPRESARIO

Pese a todos los inconvenientes, a todas esas cosas ásperas que de vez en cuando nos brinda la vida, jamás pensé que el día de ayer llegaría a ser tan atribulado.

Resulta que al llegar a mi hogar, después de una agotadora sesión de directorio en alguna de las tantas empresas que poseo y de cuyo nombre no me acuerdo en este momento – poco me interesan las posesiones materiales, ya que después de todo, ¿A quién le importa un complejo turístico más o uno menos? – me encontré con que mi refugio, mi humilde morada, estaba completamente vacía, desierta.

Nadie me recibió con la acostumbrada toalla húmeda, nadie vino a quitarme los zapatos. Es más, por el eco que pude percibir cuando llamé a mis escasos doce sirvientes, sospeché que faltaba uno que otro mueble. Bueno, todos los muebles. Y el sistema surround con parlantes Bosse y la pantalla HD, las alfombras persas y la porcelana Japonesa. Sólo quedaba un pocillo para tomar Sake con un trozo de papel adentro. Papel que desdoblé cuidadosamente, percatándome de que estaba escrito. Papel cuyo texto me sería imposible relatar sin recurrir a la cita directa. A saber:



“¿Sabí que má? Nos tení asta la tusa por pulpo, mala clase y viejo loco, así que nos cobramo todos los reajustes y meses po año que no debí.

PD: Cuidaíto con abrir el tarro o soltar la jeta, porque te tenemo super

cachao. Como dicen en la tele, saemos demasiado.

Chao gil.”



Comprenderán ustedes la ira que me asaltó cuando pude constatar la enorme cantidad de faltas de ortografía de la misiva. Porque claro, a los tipos malagradecidos estoy acostumbrado y que me hubieran robado unas cuantas porquerías (que igual pensaba cambiar luego) tampoco era gran cosa. Lo más triste e indignante era el hecho de que más de 20 años de roce social no habían dejado la menor huella en esa caterva de incultos con olor a pueblo, que algún día tuve a bien llamar “personal de servicio”.

Y eso no era todo: Además no habían sacudido el polvo, ni pasado la aspiradora, ni regado, antes de irse.

¿Sería posible que mi fiel ama de llaves también me hubiese traicionado? Subí las escaleras de mármol casi trotando, presa de un mal presentimiento, pero cuando llegué a mi dormitorio constaté que todo estaba en orden: mis camisas de seda, todas planchadas y ordenadas en sus respectivos armarios; mis cuarenta ternos de temporada embalados y listos para mandarlos como donativo al Hogar de Cristo; los cristales de las ventanas tan transparentes que casi no se veían; la cama Tudor impecablemente tendida. Todo pulcro, diáfano, limpio, ordenado, excepto por la tina de mi baño que se encontraba chorreada de sangre. Adentro descansaba el cuerpo de mi fiel Ernestina, con las venas abiertas de arriba abajo, de lado a lado, producto de algún arrebato infantil que yo desconocía.

Busqué en algún lugar la tradicional nota que se deja en estos casos. Finalmente la encontré. Estaba escrita con lápiz labial en el espejo del lavamanos. La caligrafía no era buena. Grande fue mi sorpresa al descubrir que no estaba dirigida al señor juez sino que a mí. Cito una vez más:



“Mi amado Esteban: que no te sorprenda la espantosa y terrible decisión que he tomado. Mi pobre corazón ya no puede soportar tu indiferencia ante mis súplicas de amor. Tu fuiste mi prime y único hombre. Aún sabiendo que eras casado yo acepté el humilde papel que me correspondía. Pero cuando tu esposa partió en aquel viaje sorpresivo del que jamás regresaría, tuve la loca esperanza de que por fin me aceptarías. Sin embargo, seguiste rechazándome, sólo para tomarme cuando tu pasión así te lo dictaba. Comprenderás querido Esteban, que ya no podía seguir soportándolo, que esto era inevitable. Igual no te culpo. Si quieres cenar, te dejé la comida lista, llegar y calentarla en el microondas. Ah, creo que los empleados van a hacer una huelga o algo así. Te amo.

Ernestina.”



Debo confesar que la carta, aunque algo cursi, tuvo la facultad de enternecerme. Pensar que hay cosas que uno ni siquiera se cuestiona y que para otras almas más simples lo son todo. El caso es que, ante la fuerza de la misiva, mis propios problemas me parecieron nimios, insignificantes. Lo que vendría (la policía husmeando por aquí y por allá, los interrogatorios, los contra interrogatorios) no me afectaba en nada.

Por eso, después de haber divagado durante horas, envolví el cuerpo de mi apreciada Ernestina en una bolsa de plástico, lavé la tina, limpié el espejo y bajé con el cadáver hasta el sótano, depositándola junto al cuerpo de mi recordada esposa, para que le sirviese de compañía en aquel viaje sorpresivo del cual nunca regresó.

Ahora estoy sentado en el antejardín de mi morada, bebiendo una copa de buen Pernod, que mis empleados no se llevaron-por pura ignorancia-Escribo estas líneas al comenzar el día y como un legado para la posteridad. Sé que por ahora estoy solo, muy solo. Pero para alguien como yo, existen múltiples maneras de reinventarse: siempre he sido bueno para prometer cosas que después no puedo cumplir, así que un lugar en la política no es una opción para desechar. Nunca he probado suerte en la exportación, o en la gastronomía... en fin. Las posibilidades son infinitas. Lo único que me molesta en este momento es mi estómago, los calambres y la espuma que comienza a salir de mi boca. Algo me dice que después de todo mis lacayos dejaron la botella de licor con algún propósito más siniestro que solo el descuido. El glorioso despuntar del día se hace cada vez más borroso y mientras me caigo de mi silla, todo se va a negro. La ingratitud no tiene límites.


FRECUENCIA MODULADA


Marsupiales anaranjados y un grito amarillo crepúsculo. Eso fue lo primero que vió ¿Sintió? cuando recogió la pequeña esfera dorada y cifras azul -fantasmagórico. Luego la mountain bike cae al suelo y se hunde en el lodo, donde raíces hambrientas comienzan a devorarla. El aire se inhala frío y caliente a la vez; después es un líquido con un dejo anisado que lo recorre de pies a cabeza, pasa por arterias, llega a la cabeza y se disemina en miles de colores fractales. En su mano, la esfera comienza a vibrar, cada vez más fuerte, hasta que todo su brazo se sacude espasmódicamente. Y luego la vibración llega a un punto máximo, tan rápido, que la pequeña bola ya no se mueve. Late. Irradia ondas hacia fuera, el oxígeno vibra, ondula. Los árboles se doblan hacia atrás mientras cantan como ballenas en alta mar. Se siente bien, como un calorcito en el estómago que sube hasta la garganta y baja por entre sus piernas. Muy parecido al amor que sube, baja, se arquea, inhala, exhala, y luego más rápido hasta que todo su ser se escurre por un punto en una cascada a presión y luego la calma, aún respirando, y entonces nada en aguas turquesas, y un gel frío y tibio a la vez lo envuelve, se adapta a los contornos de su cuerpo y comienza a desplazarse hacia el sol, allá arriba en la superficie, salta fuera del líquido tibio y la mountain bike se materializa bajo él y el traje de gel escurre hacia abajo humedeciendo el césped. Y ahí están de nuevo, como hace un tiempo atrás... ¿minutos? ¿días? Él y Belinda, cabellera rubia al viento, sin casco protector, corriendo hacia la cima del cerro donde vieron la explosión multicolor... él pedalea más rápido y la deja atrás hasta que llega al tope y se encuentra con una esfera al pié de un árbol, deja la bicicleta y levanta el globo dorado, después un grito amarillo crepúsculo: Belinda es la que grita, lo ve sentado al pié del árbol, riendo de nada, mientras su cuerpo comienza a dividirse de dos en dos, de cuatro en cuatro, de ocho en ocho, hasta que todo su cuerpo no es más que un marco para un caleidoscopio de colores y la esfera salta de su mano, gira y dirige hacia Belinda un rayo púrpura que se disipa en ondas excéntricas hasta desaparecer por completo junto con ella. Luego, el silencio.

Conectar.

ARIA: Antena Repetidora equipada con Inteligencia Artificial

Informe de error #4675-95

Problema al sintonizar la transmisión de antena repetidora sensovisión con fines recreativos. La masa gravitacional del satélite natural en el sector 2Bz desvió la posición del haz de moléculas causando que este aparato apareciera en un sector rural del planeta 2Bzt. Desafortunadamente, fue tocada por uno de los habitantes homínidos del planeta, quedando sus ondas cerebrales en frecuencia con transmisión de prueba. Por tratarse de una especie en desarrollo, sin ningún blindaje desarrollado en sus sinapsis, el sujeto en cuestión cayó en shock y posterior desintegración, al no poder modular la frecuencia de la información absorbida. Este aparato no pudo autodestruirse antes de ser advertido por otro de los habitantes, que al parecer seguía de cerca al primer homínido mencionado, por lo cual, a este instrumento no le queda más remedio que neutralizar al segundo individuo para asegurar un mínimo de discreción. Más habitantes del planeta en cuestión se dirigen hacia el lugar de los hechos. Esta antena sugiere enviar cuanto antes equipo de control de daños y neutralizar al resto de los testigos.

Desconectar.