Y por fin, el Marciano se bajó del columpio y me habló:
“De todos los idiotas que he conocido en el valle de Elqui, tú eres el mejor” – me dijo. Yo, sin saber si esto era un insulto o un cumplido, me fui y lo dejé solo. Me pareció lo justo... Aunque a veces me pregunto si habré actuado con cordura en aquella magna ocasión. Con lo poco que sé de Marcianos.
Talagante, Agosto de 2006

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