Lord of War (2005)








Bueno, ya. Me la ganó el cable. O más bien la TV satelital, ya que donde vivo no tengo acceso a la alternativa. Sin embargo, recientemente transé mi plan por otro de menos canales, pero más cine. El caso es que unas noches atrás me topé en MovieCity con esta película muy reciente y que tal vez no habría llegado a esta lista si no cumpliera con el requisito de no haber durado mucho en cartelera y en Chile haber llegado directo al Pay per View. Me quedé a verla, porque su director era Andrew Niccol, el mismo de “Gattaca”, film que en algún momento será comentado en esta sección. Otra cosa en contra era tener como protagonista al sobre actuado Nicholas Cage, que es uno más de esos actores promisorios que decidió parodiarse a sí mismo y ganar plata, algo bastante respetable, pero no necesariamente una obligación de ver cada tontera que se les ocurre filmar; aunque la paciencia a veces rinde sus frutos: En los primeros diez minutos uno se da cuenta que ninguno de los personajes pretende ser una caricatura: Por lo menos hasta donde lo permite la mirada de Yuri Orlov (Cage) un traficante de armas freelance, nacido en Ukrania antes del derrumbe de la antigua URRS. Emigrado a Estados Unidos, descubre la “magia” del libre mercado y la iniciativa individual. Como resultado, nuestro héroe no se compromete con nadie ni con causa alguna. Vende armas de destrucción “no masiva” (se supone) a cualquier país o particular que pueda pagar por ellas. Y aunque al principio parece ser que nos encontramos frente al tipo de comedia negra de acción, en la cual los “picaros sinvergüenzas” hacen de las suyas y al final se quedan con la chica, el dinero y la redención, éste no es el caso. Aunque haya escenas memorables como aquella en la cual Yuri usa hasta su último centavo para arrendar un hotel completo, un jet privado y mucho más, como parte de una estratagema para conquistar a la chica de sus sueños, en este caso una modelo, obvio símbolo de su arribismo galopante. La verdad es que a medida que pasa el tiempo, la película se vuelve cada vez más abrumadora para el espectador, y digo abrumadora en el buen sentido de la palabra. Moralmente demoledora. Nada especial en términos de cinematografía, su real mérito está en la historia que cuenta y en la mirada un tanto cínica al “nuevo orden” impuesto por las superpotencias, donde a veces los gobiernos hacen la vista gorda al tráfico de armas, las cuales pueden llegar a manos de los más viles personajes, en tanto esto sirva a sus intereses. Produce una sensación de agotamiento el ver como los personajes más nobles (el hermano y el policía) terminan siendo derrotados, uno por la adicción a las drogas duras y el otro por la política.
En resumen, una versión perversa del “American Dream”, donde el protagonista se siente un hombre más de negocios que se gana la vida cuasi-honradamente. Si a final de cuentas lo que queda del día es un buen margen de ganancia, mejor aprovecharla que no estar ahi.

"Dark City" de Alex Proyas (1997)



Antes que los hermanos Wachowski nos encandilaran con su ópera prima “The Matrix” (1999) Proyas ya había filmado “The Crow” (1994) inspirado en el comics del mismo nombre y la única buena de la serie.
Inserta en la tradición del “filme noir” y con mucho de estética Gótica, esta película ya trata con temas como realidades que no son tan reales, la búsqueda de la identidad, cuestionar el orden establecido, el poder de la mente sobre la materia y un largo etcétera, usando efectos especiales bastante modestos si los comparamos con Matrix, pero de mucho valor artístico: es decir, funcionan tan bien como si hubiesen costado millones de dólares y un par de computadores gráficos de ultima generación. Por otra parte, los actores no eran ni siquiera mundialmente reconocidos en aquella época y probablemente muchos de los que allí aparecen todavía no lo son. El argumento en pocas palabras: Un tipo cualquiera despierta en medio de la noche en una tina de baño, sin tener la menor idea de quien es, o sea, amnésico. A esto se le agrega el policía tenaz que persigue al protagonista, acusado de haber cometido un asesinato, la damisela en peligro y unos oscuros personajes vestidos al estilo Gestapo, que de humano tienen bien poco, si es que lo son. Casi olvido mencionar la participación de Keifer Sutherland, como un medico descapacitado y tambien desmemoriado, en uno de los pocos roles de carácter que se le conocen y siglos antes de “24”. Lo mas probable es que este film se encuentre en el rack de “ciencia-ficción” de su video club favorito, pero es mucho más que eso.