TRADICIONES


En la mesa del comedor el padre discute con los niños el permiso de la noche de Halloween, la madre intercede: los niños ya están grandes y necesitan divertirse- Los hijos con sus capas, cuernos y tridentes suplican: “¡Por favor, si, por favor- volvemos temprano, traemos unos dulces y ya!”

“Yo creo que si nos quedamos solitos esta noche te comería a besos”– coquetea la esposa entrecerrando sus ojos negro azabache, donde casi no hay espacio para el blanco.

“No por favor, de nuevo no”, bromea él.

“Yaaa, papá, por fa!”

“Está bien”- dice el padre, levantando la pezuña- pero sólo dulces o chocolates- acuérdense que ya cumplimos con la cuota de sacrificios humanos para este año – “y ahora tírenme un pedazo de esa costilla que se ve exquisita”.

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